Ana, Ana, Ana y Ana viven todas en la casa de Ana, pero cada una duerme en un lugar distinto de la casa: por ejemplo Ana duerme en un colchón que es una verdadera delicia, arriba de una cama muy vieja que le ha heredado su abuela, en la recámara más grande de la casa; Ana tiene la otra recámara que es un poco más pequeña pero que tiene el baño más cerca; Ana duerme en la sala junto al sillón de tafetán verde y Ana duerme en un diminuto cuarto en el jardín. No tardarías mucho en descubrir cuán distintas son todas ellas: digamos que si un día que pasas cerca de la casa y Ana te invita a pasar y a tomar el té, te darías cuenta inmediatamente que jamás podrías tomar el té con Ana, Ana o Ana porque simplemente no les gusta. Aunque primero tendrían que presentártelas o no tendría ningún sentido para ti. También puede suceder que vayas paseando por la acera preocupándote de tus propios asuntos y Ana te saliera al encuentro y con su natural carisma te invitara a jugar un poco. Estaría bien y podría ser que Ana saliera a jugar con ustedes. Como te digo son bien distintas entre ellas. Si por ejemplo un día vas en la calle pero en una calle muy lejos de casa de Ana, en el centro o en el parque con el lago donde nunca te imaginarías que te puedes encontrar a alguien que conozcas, pero en esa calle en la que vas te encuentras a Ana, Ana y Ana, nunca se te ocurriría preguntar por Ana porque sabes que es un buró muy pesado.
