estaba recordando sobre estas propiedades que tienen las palabras -signos lingüísticos si me dan chance de ponerme técnico- que parecen tan contradictorias como la vida misma: según Saussure, el signo es a la vez mutable e inmutable. es como decir que algo es visible e invisible a la vez, que está seco y mojado, quieto y en movimiento. la diferencia es quizás sutil, como la vida misma. el signo es inmutable porque ningún individuo es capaz de modificarlo en ningún momento dado de la historia de una lengua o de un pueblo; el signo se impone sobre el individuo y sólo puede ser de la manera en que es, no puede cambiar. sin embargo, a través del tiempo, el signo puede ser moficado por la comunidad entera, de manera orgánica y evolutiva. es imposible que una persona haga un cambio por sí sola, inmediatamente; el cambio lo hacen todos, a veces sin que se perciba, con el paso del tiempo.
