me parece que en tiempos ancestrales, la relación del bueno y el malo era muy sencilla: el malo hacía alguna maldad, el bueno lo derrotaba; el bien siempre triunfa. eso básicamente no ha cambiado, el bien sigue triunfando de una manera u otra; muchas veces esa manera de triunfar incluye al malo uniéndose al bueno para combatir un mal mayor que por lo general implica la aniquilación total; en algunos casos el malo descubre sentimientos de bondad dentro de sí como, digamos, Darth Vader en El regreso del Jedi. últimamente, sin embargo, el público tiene la conciencia de que la relación entre el bueno y el malo es más o menos simbiótica: está, por ejemplo, entre Jesús y Judas en El Evangelio según Jesucristo de Saramago. todo esto viene con un trato mucho más profundo de los personajes, particularmente del héroe: la trilogía de Spider-man dirigida por Sam Rami estudia mucho el sacrificio del héroe, todo lo que pierde, lo que no puede tener por ser el héroe; en la primera parte se enfoca en su motivación aunque es necesario tratar con el origen; en la segunda tiene una decisión, pues lo empieza a perder todo por los demás; y bueno, está la tercera. se ha tratado con héroes no tradicionales, como en toda la saga de Shrek y muchas de las películas de Pixar. sin embargo, en la relación héroe y villano lo que hay es más conciencia de su mutua necesidad. el guasón de Heath Ledger lo hace lo más evidente que puede: Batman simplemente no puede matarlo, no sólo porque Batman no puede matar por ser el héroe, además porque se necesitan. este es básicamente la trama de Megamente (spoiler alert) donde tenemos muchos de los elementos anteriores: el héroe tiene elección, es decir, se cansa de no tener una vida para él; el villano sin el héroe no tiene nadie que le encare, tiene todo lo que quiere y nada cuesta trabajo; el villano también tiene elección, primero para ser villano, luego para ser héroe. de todas, sin embargo, mi favorita tiene que ser la del Agente P y el Dr. Doofenshmirtz. ellos se conocen bien, se esperan, se extrañan, incluso hacen lo necesario para no romper su vínculo y se ayudan. aunque prácticamente todas estas situaciones son irreales o sumamente exageradas (súperpoderes, ornitorrincos, mentes maestras), pero el asunto es el ying y el yang, el ping y el pong, el balance en el universo.
