Eritis sicut deus y ninguna manzana más
A tu lado podría jurar
Que tres y uno no son cuatro.
Mirándote a los ojos
Bebería arsénico por leche
Comería manzanas de serpientes.
Incluso he pensado
Que por treinta de tus besos
Te entregaba al Nazareno
Que si lo piensas bien
Eso hago
De vez en cuando.
Y es por eso que no recuerdo
De qué se tratan las películas
Y se me va olvidando
Lo que significa atardecer.
Si tú me lo pidieras
Conquistaba La Mesilla
Nomás para venderla
otra vez
Y me traiciono cuando digo
Que jamás tendré contigo
Un solo momento de lucidez.
A que la escuelita
En el principio éramos adjetivos
tú eras hermosa y yo,
con suerte, interesante.
Nuestra etapa de sustantivos no sé
si empezó con tu mano
o con tu nombre
aunque tus palabras nos volvieron pronombres
Tú era Yo
Y Yo eras Tú
Hasta que Tú fuiste mía
Y nosotros fuimos nosotros.
Recuerdo el primer día que nos volvimos adverbio
tranquilamente
como la lluvia esperada que cae por todas partes.
Ahora a veces somos verbo
en todos sus modos:
recuerdo, promesa
y besando que es gerundio
mucho más que complemento;
quisiera proponerme además
para tu vacante de sujeto
si no te molesta que amar sea mi verbo
y seas tú mi objeto directo.
Alguien déme un trabajo y terminamos con todo esto de una vez
Me portaré bien.
Me cortaré las manos, lo juro.
Las ataré juntas y estarán en donde puedas verlas.
Renunciaré a toda iniciativa,
a los conocidos métodos de provocación
y a toda palabra excepto sí
y como quieras.
Mantendré mis labios lejos, lejos.
Escucharé todo.
Pensaré en la reina de Inglaterra, el levítico y tu mamá.
Levantaré una pared veinte kilómetros alta
para mantener mi lujuria encerrada
un rato.
Seré bueno por hoy
y mañana hablamos.
Juro que no soy hereje
Tus besos lograron mi conversión,
Como en la colonia, la Jihad,
Fui tu humana cruzada personal.
Conocerte fue mi Primera Lectura
Y Te Amo es mi Salmo Responsorial.
Que si Judas fue un horrible traidor
Y yo digo que fue su mejor amigo
No te extrañe si en amar a los demás
Empiezo tranquilamente contigo.
Si pudiera salvarte, crucifíquenme también
Yo mismo iré a entregarme
Y que nadie se cuelgue después
Que si dan por mí aunque sea una moneda
En vez de aventarla ante la Iglesia
Úsala para dar de comer.
Yo sé muy bien que no soy digno de Él.
Dios te salve, mi niña
Llena eres de gracia.
El Señor es contigo, lo sé.
Creo en todo lo que me has enseñado creer
Confieso que eres mi único dogma de fe.
