la impuntualidad y los tacos de chorizo a media noche me pudren por dentro. pocas cosas tan triviales como llegar tarde me ponen de un humor tan malo por tanto tiempo; es una manera muy sencilla de arruinar el día de alguien -en particular el mio. me explico: para mí y para mi manera de percibir las cosas, no hay nada equivalentemente sencillo para mostrar respeto. llegar tarde -para mí- sencillamente dice que no se valora el tiempo ajeno. debo admitir que no siempre soy puntual y me molesta. sin embargo, estoy enteramente consciente de que publicar esto me condena a una vida de llegar siempre a tiempo. es algo que me irrita tanto que escribo una de las entradas más largas en mucho tiempo y luego seguiré con mi vida normalmente feliz.
haré algunas observaciones porque no soy tan irreductuble: sólo se es impuntual si se llega tarde cuando lo esperan a uno. si simplemente no lo esperan, entonces uno puede ser responsable o irresponsable, oportuno o inoportuno o intrascendente, pero no impuntual. por ejemplo: llegar tarde a clase con un salón de cuarenta personas es irresponsble y grosero, pero no igual de grosero como llegar tarde a clase con un salón de cuarenta cuando se va a dar la clase. y sí, se puede llegar tarde. hay ciertas consideraciones de etiqueta para la impuntialidad: si uno va a llegar tarde a una cita, avisa que va a llegar tarde antes de la hora de la cita y no pasada -hoy en día todos tenemos celular; es obvio que uno llegará tarde si no está a la hora. no hay excusas, pero hay explicaciones. y finalmente, uno siempre se disculpa cuando llega tarde, y luego la vida sigue. es cierto: yo ya estoy más allá del bien y siempre me irrita.
aquí unos consejos porque soy bien amable:
- cuando uno se pone de acuerdo para la hora -o la hora es decisión de uno- pone una hora que es razonable para sí antes que nadie. es más importante estar a la hora pactada que pactar una hora ideal y no estar ahí. al momento de sugerir, no se dicen cosas como "cerca de", "alrededor de", "más o menos a las", etcétera; la hora se propone con la mayor precisión posible.
- cuando la hora se le impone a uno, la acepta. si tiene problemas -por ejemplo, si la hora le es imposible- lo dice y se busca pasara de la imposición a un acuerdo. es inaceptable no tener intención de llegar a la hora pactada desde el momento mismo en que se pacta la hora.
- el tiempo es igual de importante para cada persona, sea un presidente o un ciudadano o un perro o un delegado de matemáticas. si la vida no fuese tan flexible como es y fuese -por ejemplo- un bebé, si uno no hace las cosas a la hora, el bebé se muere y punto. le vale madre cualquier razón. aunque el tiempo valga lo mismo sea de quien sea -decía- cuando uno pide un favor debe acoplarse al horario del otro y esperar paciente mientras se le recibe e incluso aceptar si la cita se cancela o se pospone. el tiempo de los demás es tan valioso como el propio, sin importar de quién se trate: familia, compañeros, amigos, perros, etcétera. cada minuto antes de la cita o después de ella pertenece a cada una de las personas: llegar antes no es necesariamente bien visto.
- la etiqueta de la impuntualidad exige avisar en caso de llegar tarde y proponer una nueva hora, no simplemente decir "voy tarde" que es evidente. lo más importante una vez tarde es llegar, lo demás se ve después. es innecesario correr riesgos para fingir que se puede llegar temprano si ya se va tarde -como acelerar demasiado por la ciudad- pues es suficiente con avisar. lo que no se vale es ilusionar al otro con la promesa del a tiempo si esa promesa no se cumplirá.
- es importante notar que vivir con prisa y llegar siempre a tiempo son cosas mucho muy distintas. en general, el que vive a prisa casi siempre va tarde. el que llega a tiempo es feliz y tiene muchas mujeres.
- la impuntualidad de los demás no justifica la propia. no hay nada más desagradable que asumir que la impuntualidad es una costumbre, una tradición que no puede ser cambiada y que es algo que nos define en general como pueblo. no imagino grosería mayor que persona que echa en cara su impuntualidad a las demás personas -excusarse como "pues ya sabes que siempre llego tarde". el tren no espera, hasta la gente se cansa. hágase usted la pregunta: ¿soy igual de impuntual con todos? si la respuesta es sí, quizás su reloj va atrasado o es usted un psicópata. si la respupesta es no, pregúntese qué hace la diferencia, por qué con unos sí y con otros no; a lo mejor el flexible deja de ser flexible.
- nunca, en la vida de nadie, tiene una persona que siempre pueda esperar. si esa persona es capaz de esperarle por que le ama o le aprecia demasiado, usted no está mostrando mucho amor o aprecio haciéndolo esperar siempre.
- sencillamente, uno no tieme derecho de disponer del tiempo de los demás -a menos que tenga abiertamente ese derecho. uno no sabe si llegar tarde con una persona hace que después esa persona llegue tarde con otra persona y esa otra con otra y así para siempre hasta que ya nadie nunca pueda llegar a tiempo a nada en el universo.
es todo, por favor sigan con sus vidas.
