me ha parecido, en mis reflexiones de un tiempo para acá, que lo de Jesús fue más o menos un suicidio asistido. supongo no es buena idea andar diciendo esas cosas. la cosa es que si nadie lo entrega, eso es simplemente suicidio. así que en esa última cena, el Cristo llegó y afirmó Uno de ustedes habrá de entregarme -porque estoy convencido de que traicionar es una mala traducción de entregar. todos se asustaron, se indignaron y es natural: ninguno quería dejar ir a su maestro, a su amigo querido. por eso Pedro dijo No seré yo, y Tomás dijo No seré yo, y Esteban dijo Ni yo y eso repitieron los otros ocho hasta Judas quien, pensándolo mucho, dijo Seré yo, y mojó su pan en su sopa porque al parecer eso era la moda. Jesús le dijo, porque sabía lo que significaba, No demores. y eso pasó porque Judas entendía lo que yo no entiendo pero que al parecer el Padre y el Hijo tienen perfectamente claro: que con la muerte de Jesús y sólo así, se redime a la humanidad entera de todos sus pecados. eso no lo tenían claro los otros once y yo no lo entiendo ni poquito, no sé por qué así y no de otra manera, por qué no con su vida. en todo caso, no me sorprende que Jesús, siendo Dios, haya resucitado al tercer día; sorprendente sería que siendo Dios no lo hubiera hecho, pues puede hacerlo todo. pero entramos en los terrenos del plan de Dios, y de cómo es inescrutable e incomprensible para nosotros, lo que no me permite entender que religiones enteras se organicen en la idea de que saben cuando menos algo del plan de Dios, por lo menos cuando así conviene. yo no lo entiendo ni tantito, pero tampoco entiendo muchas cosas. y lo que hace que me gane la curiosidad es que supongo que eso también es parte de su plan.
