es para mí claro que la especie humana está condenada, cuando tu dentista en lugar de recomendarte una nueva y fabulosa pasta de dientes, te reta a probarla. no puede quedarme más claro nuestro fracaso como especie para intentar comunicarnos y transmitir sin miedos, sin chantajes y con sinceridad aquello que sentimos. ya nada de eso vende, estoy seguro, y el escote sólo puede hacer tanto por la pasta dental. señor dentista de Rebeca de Alba: lo reto a meterse el succionador por dedo y sacarse un moco con su garfio oxidado.
