la verdad es que todavía te veo y me emociono. no sé. no que empiece a sudar, no que se acelere mi ritmo como si subiera escaleras, no que sienta las mariposas o escuche los coros. ya nada de eso pasa. la emoción es mucho más sencilla, como una dosis de chocolate o acariciar un cachorrito. así es, me haces sentir como acariciar un cachorrito. uno bonito. como un capítulo que nunca vi de mi serie favorita, como encontrar un billete en mi pantalón, como anotar un gol, como resolver un problema nuevo. no sé qué será que parece una especie de pequeña fuente de emociones inagotable, suficiente para no poder dormir. como colegiala, como pequeñuelo en tienda de dulces. no sé por qué las expresiones de emoción están reducidas a los niños o las niñas, como si un hombre adulto no pudiera sentirla. estoy estudiando matemáticas y ni siquiera me acuerdo cómo calcular en límite. si acaso lees esto quiero que sepas que no se me puede olvidar, porque nunca lo he comprendido del todo.
