te llevaste una mesa, la cajonera y unas cajas, una computadora, quizás treinta kilos de ropa y seis de zapatos. te llevaste esa cosa para la ropa sucia, casi todos los ganchos pero dejaste el colchón y mi osito -que en el fondo agradezco. todas esas cosas que por fin ahora son tuyas antes eran de los dos -excepto la ropa que nunca me quedó bien. ahora mi cuarto ya para siempre será mi cuarto, pues no sé cuántas cosas en el mundo queden siendo todavía nuestras. las cosas y los pronombres van a cambiar, pues cuando usaba nosotros era porque no sabía distinguir dónde terminabas y dónde empezaba. qué complicado es ponerme a pensar qué porcentaje de los sueños que persguíamos era mío pues me queda claro el único que perseguía contigo; cuáles canciones, qué expresiones y mañas son adquiridas. no encuentro sentido en preguntarme cómo era yo antes, pues lo único que me interesa es saber cómo seré. esto es lo más lejos que hemos estado desde que tenía diecisiete porque esta vez no habrá llamadas, no habrá mensajes ni señales de humo. y no es que esté inconsolable ni aferrado, ni siquiera estoy muy triste. es sólo que hoy veo el cuarto medio vacío y ya no medio lleno. hoy voy a sentarme en la terraza a ver el día pasar y antes de dormir voy a convencerme de que todo va a estar bien. siempre estaré yo cuando me necesites, pero a partir de hoy, nosotros ya casi no se usará pues tú eres fuerte y yo también. quizás por hoy una última vez: vamos a estar bien.
