Introducción a las instrucciones para abrir la puerta
Primeramente, antes de abrir la puerta, se debe estar completamente seguro de querer abrirla, plenamente consciente de lo que se puede encontrar del otro lado y quizás prepararse para estar del otro lado de la misma puerta que una vez se quiso abrir.
Instrucciones para abrir la puerta
Debe de posicionar la mirada sobre el objeto, generalmente de color metálico, redondo, que se encuentra en una orilla del cuerpo de la puerta y a unos centímetros debajo de la mitad horizontal y al que nos referiremos como perilla.
Una vez hecho lo anterior, debe de estirar el brazo, comúnmente el derecho aunque puede usar el de su preferencia, con la palma de la mano en una abertura que permita contener la perilla. Debe de lograr, en una posición normal, mantener los dedos índice y medio a lo largo y por debajo del perímetro de la parte sobresaliente de la perilla mientras se coloca el pulgar en el extremo opuesto ejerciendo cierta presión para conseguir agarrar la perilla.
Con un movimiento suave y coordinado, conforme a la práctica este podrá ser más rápido, debe de hacer girar la muñeca al menos noventa grados hasta llegar a un límite giratorio en dirección opuesta a las manecillas del reloj, es decir hacia la izquierda, sin soltar nunca los dedos de la posición que habían logrado con respecto a la perilla. Una vez hecho lo anterior, y sin regresar la mano y muñeca a su posición relajada, debe de estirarse el brazo cuan largo es hasta conseguir que un extremo vertical del cuerpo de la puerta sea desplazado de su posición original.
Al llegar a la distancia de estiramiento máxima del brazo, la perilla debe soltarse suavemente ya sea deteniendo la puerta con la abertura conseguida o dándole un ligero empuje para que esta se desplace un poco más.
Y entonces habrá usted abierto la puerta.
Una vez hecho lo anterior, debe de estirar el brazo, comúnmente el derecho aunque puede usar el de su preferencia, con la palma de la mano en una abertura que permita contener la perilla. Debe de lograr, en una posición normal, mantener los dedos índice y medio a lo largo y por debajo del perímetro de la parte sobresaliente de la perilla mientras se coloca el pulgar en el extremo opuesto ejerciendo cierta presión para conseguir agarrar la perilla.
Con un movimiento suave y coordinado, conforme a la práctica este podrá ser más rápido, debe de hacer girar la muñeca al menos noventa grados hasta llegar a un límite giratorio en dirección opuesta a las manecillas del reloj, es decir hacia la izquierda, sin soltar nunca los dedos de la posición que habían logrado con respecto a la perilla. Una vez hecho lo anterior, y sin regresar la mano y muñeca a su posición relajada, debe de estirarse el brazo cuan largo es hasta conseguir que un extremo vertical del cuerpo de la puerta sea desplazado de su posición original.
Al llegar a la distancia de estiramiento máxima del brazo, la perilla debe soltarse suavemente ya sea deteniendo la puerta con la abertura conseguida o dándole un ligero empuje para que esta se desplace un poco más.
Y entonces habrá usted abierto la puerta.
