hace ya algún tiempo, prácticamente se desató un incidente internacional por las declaraciones al aire de los tres conductores de un programa de la BBC llamado Top Gear del que nunca antes había oído hablar y en el que hacen chistes a costillas de los mexicanos que han sido llamadas ignorantes por decir poco. yo -que nunca pensé que fuera para tanto- tuve una opinión bien formada desde el principio, como opinador profesional que soy. leí varios artículos interesantes, uno como crítica muy bien pensada de la que destaco la frase "al final del día, son tres hombres ricos de londres burlándose de los mexicanos pobres", y una defensa hecha por uno de los conductores del programa que es más o menos consistente con mi propia opinión; de ambas destaco que surgen de medios británicos y no mexicanos. surgió que una campaña de powerade y chicharito que tenía versiones encontradas. cuando yo pensé que el asunto estaba bien muerto -pues ya va para el mes- sale el presidente del pachuca y lo usa para su discurso inaugurando el walt disney del fútbol el viernes pasado y hoy la columna de Carlos Loret de Mola en el universal habla sobre el tema, desde una postura quizás resignada y más comprensiva al fenómeno de la televisión actual -yo nunca podría respetar a alguien que no respeta la semana del tiburón.
mi opinión -que tengo la costumbre de darlas cuando el tema está bien muerto- es una crítica doble, basada en el humor. mucho del humor es burlarse de lo demás, eso lo sabemos. a veces burlarse es sumamente controversial y de todos modos divertido -o eso me pareció. critico seriamente a los presentadores del programa porque se les pasó el timing de su chiste: dejaron de ser graciosos. no sé qué esperaban al burlarse de un embajador -porque todos sabemos que los políticos no tienen sentidos de los humores- y porque obviamente tendría que quejarse porque lo mencionaron, porque dijeron que no lo haría y porque no sé qué más ha hecho en su embajaduría. el cliché que usan es tán cliché que ya ni ofendernos debería -si acaso me pareció original y me dio risa la vomitada con queso. es deliciosa, y cuando abel quezada hacía esos chistes, hace cincuenta años, nadie se sentía ofendido. lo que nos lleva al segundo punto: ¿de plano no sólo no tenemos sentido del humor sino que, además, somos tan hipócritas? entiendo la reacción de muchos, que es más o menos la del hermano mayor: nadie se burla de mi hermana más que yo. pero ¿y nuestros chistes de gallegos? ¿argentinos, cubanos, africanos, gringos, alemanes, franceses, taka-takas? el humor de primero mundial incluía una aldea africana como el más racista de los clichés del continente negro; mientras que la competencia lleva años con tachidito, el más sincero prejuicio asiático -que nos da igual si es chino, japonés, coreano: son takatakas. ¡carajo! ¿no tenemos un acento para imitar a un indito?
