¿cuántas veces has decidido, de último momento, guardarte tus palabras? mejor no hacer esa pregunta, pues la respuesta podría no gustarte, no quieres escucharla. porque podrías hacer enojar a alguien. porque tus palabras escogidas tan artísticamente se prestan a interpretaciones monstruosas. porque, ultimadamente, nadie te entiende y estás solo en este pequeño gran mundo con diminutos violines sonando al fondo. por eso uno tiene seudónimos y escribe pedradas como al aire. hay tantas cosas en este mundo que son innecesarias y no tiene ningún caso andar por ahí cometiendo estupideces e indiscreciones nada más porque sí. pero a veces simplemente uno no se resiste, ¿verdad?
