lunes, 21 de noviembre de 2011

lunes lecciones bien aprendidas

tengo que confesar que tenía muchísimas dudas de varias de las actividades que teníamos planeadas para los participantes de la XXV OMM. la primera: el show de talentos. aunque la intención era dar un especie de foro para que todos mostraran que son mucho más que matemáticas -y ese fue el resultado final- el concepto es básicamente permitirle a todos hacer el ridículo o mostrar una parte íntima de cada uno esperando de un grupo de casi doscientos extraños nada más que respeto y admiración. pensé que costaría trabajo la parte del respeto o que pocos se animarían por miedo al ridículo y que habría pocos números. salió excelente: prácticamente todos los participantes esperaron pacientemente el inicio y la mayoría esperó hasta el final, más de dos horas después. creo que ayudó bastante que la delegación de San Luis se animara a poner el ejemplo, pero incluso desde el inicio había una lista de espera de unos veinte. fue en general sorprendente y muy divertido. en general, hay muchísima gente muy talentosa y, sobre todo, con talentos muy especiales y distintos.
la segunda: el rally social. no tenía muchas dudas sobre el rally normal más que fallásemos en la organización. con apenas uno por base, no hubo de esos problemas y los retos fueron en general muy divertidos. además, me sorprendió la respuesta de la policía estatal que nos escoltó todo el evento, principalmente este día. tampoco tenía dudas sobre el toro mecánico o el inflable que era un plus agradable. pero sí tenía algo de miedo con el rally social: yo no había organizado la actividad, pero sí la había pedido. mi miedo era que simplemente no quisieran hacer nada, y estaríamos todos incómodamente encerrados en un kinder lejos del hotel por tres horas. estoy seguro que tomó a muchos por sorpresa, pero no les tomó mucho mostrar entusiasmo. el equipo que tomó las palas simplemente las tomó y se puso a trabajar, tomándosela personal contra la maleza del monte. el equipo de la pintura fue el que empezó más tarde, por falta de pinturas y brochas y material en general; nada de eso los detuvo, pintaron con las manos incluso si sabían que la pintura no se les quitaría en toda la semana, prepararon más de diez dibujos y actividades enormes y los hubieran completado todos pero se acabó el tiempo y la pintura; mostraron verdadero talento y dedicación en todos los diseños, por más sencillos o complicados que fueran. el tercer equipo, el que trabajó con los niños, estuvo lleno de cariño y paciencia y se las ingenió con muchas actividades que los mantuvieron atentos y entretenidos. todos los participantes estaban felices de ayudar. 
la tercera: el viernes en el parque. no dudaba, por ejemplo, de los paeos a los museos, incluso si terminamos planeando la actividad el miércoles, incluso si implicaba que la mitad de los participantes iría a un museo y la otra mitad a uno distinto, incluso si la mitad de cada mitad tendría que esperar afuera del museo para hacer el recorrido. pero el viernes en el parque demostraba cuán corto era nuestro presupuesto: sencillamente, la idea era llevar a los participantes al parque y dejarlos libres con un montón de pelotas y juegos. el punto alto del día sería cuando llegasen los Blizzards de Dairy Queen, que al final nunca llegaron. normalmente, los participantes no tienen programadas tantas actividades que exigen de su parte, la mayoría son paseos a lugares cercanos, atracciones turísticas, balnearios, etcétera. por cuestiones de agenda y distancia, y sobre todo de presupuesto, no podíamos llevarlos digamos a Real de Catorce o hasta la Media Luna. imaginé que nos tocaría lidiar con la apatía, igual que en las dos actividades que ya mencioné. no viajé con el grupo porque quería estar en la última reunión, aunque sólo pude estar un momento. cuando llegué al parque, más o menos a las once, me conmoví una vez más: había tres cascaritas de fútbol distintas y simultáneas, bastante animadas, una reta permanente de voleybol, un grupo jugando budah y luego bulldog, algunos jugando jenga gigante o vampiro, quienes fueron a rentar una bici para dar una vuelta -incluyendo a Nacho- gente acostada, paseando, platicando. todos parecían estaban pasándosela genial, conviviendo y jugando. les llevamos unas paletas de hielo y la idea de comida que tiene la preparatoria del tec de monterrey -un baguette. ni siquiera eso rompió su ánimo. 
nada lo hizo, aguantaron todo, cooperaron de principio a fin, sin problemas, ni quejas ni nada. las actividades del nacional exigieron muchísimo de ellos y siempre entregaron lo mejor. me enseñaron una valiosísima lección y nunca jamás me atreveré a dudar de ellos otra vez. me han devuelto una enorme cantidad de fe en la humanidad.
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