todo aquello que no comunica, no existe. sólo aquello que podemos nombrar, que nos habla y de lo que podemos hablar tiene vida. pero ¿cómo nos hablan las cosas que no dicen nada? porque una cosa es que me tengas en tus manos y me leas lo mismo que a un libro y otra muy distinta es que hace días que he observado algo en tu mirada. por eso mismo, más que verte en mis sueños, quisiera que me vieras en los tuyos porque yo te veo bien clarita y más bien quisiera que tú te confundieras un poquito y empezaras a preguntarte si no será tu subconsciente tratando de decirte algo. te conozco tan bien que ni en mis sueños salgo ganando, pero si tú me los cuentas un día cualquiera, será para mí la señal de que no sé cómo ni sé con qué pretexto, por fin me necesitas. y para ti podría ser la señal de aviso para ya no cenar mariscos. porque a las cosas que no dicen nada les ponemos las palabras en la boca porque si no, estarían ahí paradas sin hablar, sin existir. por eso la nube ya no es sólo una nube sino un enorme león que te habla del pasado y del futuro y pide que vengues su muerte. por eso el horóscopo es una industria tan redituable sin tener que inventar más frases nuevas. por eso a veces uno piensa que estas palabras aquí regaladas y arregladas intentan susurrarle algo a la córnea cuando está claro que sutiles no son. por eso ante la encrucijada, la moneda siempre cae del lado que queremos y el viento empuja la mirada justo hacia lo que estábamos buscando. sólo queremos creer que el universo y yo latimos al mismo ritmo, que estaba escrito en algún blog en las estrellas desde hace milenios, que cada decisión que hemos tomado ha sido para seguir por este camino que se abre ni a la derecha ni a la izquierda sino en medio, porque por en medio queremos caminar. escucha tú corazón, facebook está tratando de decirte algo.
