los días -como la mayoría de las cosas- no tienen un significado por sí mismos. si tienen alguno es porque nosotros se los damos o se lo permitimos y no por alguna otra razón. las convenciones sociales son de cierto modo imposiciones pero son a final de cuentas un contrato que estipula ciertas cosas que se deben cumplir a cambio de la promesa -o amenaza- de algunas otras. y ya.
es cierto, cuando quieres a alguien lo quieres todos los días y se lo demuestras todos los días de una manera u otra, de ese modo particular que tiene cada uno de nosotros para querer a todos los que nos rodean por distinto. pero también es cierto que después del primer cumpleaños uno cumple un año más de vida cada día del año en el sentido que puede rastrear su via un año para atrás diario. cualquier día y no sólo el aniversario del inicio de la guerra de independencia o revolución son buenos para sentirse orgulloso de ser mexicano. y pues si uno se lo permite, el niñito jesús nace en sus corazones todos los días. curiosamente, el día que tenemos reservado para rememorar la vida de alguien suele ser su funeral. lo que tenemos anotado en el calendario son excusas; la premisa de cada celebración es tomar un día aparte pero el día es tan poco importante que puede adelantarse o posponerse sin mucho problema. lo que pasa es que por lo general el que haces especial es en privado y hoy puedes unirte a la celebración de todos; nada más. no es un ritual de pertenencia como es una afirmación; nadie obliga a nadie y si te obligan qué bueno porque significa que no estás solo. ¿por qué habría de molestarme decir hoy lo que digo todos los días?
que si las compañías trasnacionales, que si la mercadotecnia, que si obligado vale menos que sincero, que si los ovnis y las teorías de conspiración, que si tu horóscopo y cómo hallmark conquistará al mundo con tarjetas para el día de hoy; hasta los salmones pueden ir contra la corriente. lo que quiero decir es no seas un amargado y regálale un chocolate.
