nadie puede recriminarte nada cuando haces tu mejor esfuerzo. pero tu mejor esfuerzo no es algo del momento, no es llegar y decir Ahora sí; el esfuerzo -y en particular el mejor- es constante y a veces de todos los días: para hacer la tarea el mejor esfuerzo no se da minutos antes de la hora de entrega, el esfuerzo para un examen debe ser mayor que el esfuerzo durante el examen. todos los días, uno tras otro y a veces sin descanso pero sin cansancio, el esfuerzo no para, el esfuerzo que conjunta, se acumula. tú esfuerzo, sin embargo, no es siempre suficiente y debes aprender eso. no sólo porque hay gente que se esfuerza lo mismo que tú o más, o gente que se esfuerza menos pero tiene -quizás- más tiempo, más talento, más suerte; tu esfuerzo no siempre será suficiente porque tienes límites. por cada gran historia de éxito que se cuenta, de underdogs que se ponen de ejemplo, de gigantescas hazañas individuales y colectivas, debe haber un millón de derrotas, miles de historias que no tienen el mismo final feliz, que fracasan en el intento aunque se paran una vez y otra vez y otra vez, aunque pongan todo su corazón, todas sus fuerzas y den el mejor de sus esfuerzos. y eso está bien, porque somos tantos en este mundo que no todos se pueden salir con la suya; por triste que parezca, no todos deben tener lo que quieren. y aunque alguien pudiera recriminarte, y aunque nunca pudieras salirte con la tuya, nada nunca justifica no hacer tu mejor esfuerzo por alcanzar lo que quieres.
