hace unas tres semanas, publiqué una entrada criticando la publicidad reciente de las Librerías Gandhi. dejé el blog inactivo una semana entera -por eso de la Olimpiada de Matemáticas- y cuando volví, me sorprendió encontrar que mis visitas no habían bajado. la razón: las imágenes que aparecen en la entrada, también aparecen en Google Image Search. el domingo temprano empecé a darme cuenta que las visitas subían de nuevo, sólo para esa entrada. no siendo ningún pendejo, me apresuré a editarla, agregando un par de los chistes que usan el estilo mercadotécnico de Librerías Gandhi y se burlaban del caso Peña Nieto. en realidad no me pagan por visita ni nada, sólo me hace creer que tengo un pene más grande.
el hecho de que se recurra a la publicidad del tipo Librerías Gandhi argumenta a favor de lo que yo quería sostener en esa entrada: se anuncia que uno es un pendejo por no leer o que debe leer para no ser un pendejo; en lugar de promover la lectura simplemente porque es maravillosa. además, me deja bien en claro que en nuestro imaginario colectivo nacional, la única librería que compartimos es precisamente Librerías Gandhi.
funcionó perfectamente y las visitas de ayer y hoy para esa entrada superan los primeros meses de vida del blog. a este paso, probablemente pronto superen cualquier mes por separado. el día de hoy, la entrada amaneció con dos comentarios nuevos
esta es la historia que me inventé sobre mi amigo Anónimo: llegó a mi blog buscando una imagen sobre #LibreríaPeñaNieto para publicarla en su facebook y unirse a la burla. no leyó mi entrada. dejó insultos en los comentarios.
si tan sólo pudiera pensar en alguien más que no lee y en alguien que se comunica a través de insultos...
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