no hay nada más difícil que buscar los lentes. si no están en la cara de uno, entonces es probable que tome algo de tiempo. es casi como buscar con quién hablar después de una pelea con tu mejor amigo, es como tener que pararse para tomar las medicinas que hacen que dejen de doler las rodillas. la cosa con perder algo es a veces las preguntas estúpidas: ¿pos dónde lo perdiste? ¿quién te lo robó? lo que normalmente empezamos a hacer es ponerle rewind al asunto y caminar sobre nuestros pasos, tratando de recordar todo lo que hicimos, cuándo fue la útlima vez que teníamos eso que estamos buscando. podría jurar que hay cosas que se mueven solas: las dejas en un lugar y se van. cuando vuelves la mirada no están y no es un problema de entropía y termodinámica o de que una olla mirada no hierve, sólo no va a volver. todos hemos perdido algo, algunos más que otros. los objetos son reemplazables -incluso si son caros- y siempre tendrás recuerdos. cuando está perdido, lo mejor es aceparlo lo más pronto posible y empezar a seguir adelante; pero cuando no está perdido hay que buscarlo con todas las fuerzas. el problema, por lo general, está en saber la diferencia.